El miedo a la libertad, del que, necesariamente,
Sólo cuando los oprimidos descubren nítidamente al opresor, y se convierten en la lucha organizada por su liberación, empiezan a creer en sí mismos, superando así su complicidad con el régimen opresor.
Entonces, la verdadera revolución, tarde o temprano, debe instaurar el diálogo valeroso con las masas, y no el engaño ni la mentira.
Obstaculizar la comunicación equivale a transformar a los hombres en objetos, y esto es el objetivo mismo de los opresores."
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