lunes, abril 18

A Lonely Voice

La comunicación es parte de nuestras vidas, se encuentra presente en todo momento del dia y la mayoría de las personas jóvenes no se dan cuenta del giro devastador que esta misma introdujo en el mundo social.

Nuestra sociedad se encuentra en tal grado atravesada por la comunicación, y las culturas tan mezcladas, que se puede decir que el hombre, a través del tiempo, fue perdiendo la profundidad de sus lazos afectivos. Estos, cada ves mas imaginarios, distantes, se fueron multiplicando hasta ser, al final, una simple cifra de contactos, una lista, de los cuales uno conoce solo a unos pocos: se manifiesta claramente en el internet, y significativamente, en las redes sociales.
El mismo hombre se fue rebajando a si mismo a una cifra, siendo un “algo” en vez de un “alguien”, llevando nuestras vidas y reduciéndonos en simples números que a nadie afectan, siendo útiles solamente si uno le sirve a otro para fines determinados, pasando de ser personas a ser recursos.

Entonces, cuando uno se encuentra rodeado de gente a la que cree conocer, pero que en realidad todos llevan una mascara puesta, cuando uno no se acuerda de la ultima vez que se sintió acompañado y querido, escuchado, por estas mismas personas; es en ese momento en que entra la soledad en nuestras vidas.
Obviamente, esta misma ya había entrado en nuestras vidas, pero nosotros mismos la negábamos y obviábamos inconscientemente. En el momento en que somos conscientes de que esta la soledad esta presente, en ese momento la mayoría de los hombres sienten pánico de ésta, y sobre todo de ellos mismos, de sus pensamientos y acciones pasadas.

Es radical, realmente irónico, pensar que actualmente las comunicaciones son tan avanzadas, llegando a tener uno contacto con otra persona en la otra punta del mundo, y que cada vez más se esté perdiendo la posibilidad de tener relaciones reales.
Porque lo mas lindo de una relación es ese compartir diario, y esto se hace dificultoso cuando el otro se encuentra a varios metros, o incluso, kilómetros de distancia.
Nos hallamos entonces, en un mundo donde nuestra misma naturaleza nos empuja a convivir en sociedad, todos juntos como un órgano que siente y sufre, sano o enfermo de poder e injusticia, y sin embargo, que también nos empuja a estar solos dentro de esta masa, solos en nuestro mismo espacio vital, solos realmente.

Podemos llegar a escuchar a nuestra soledad, conectarnos con nuestro yo-interior, ese del que muchos huyen y no quieren escuchar; o caer en un nihilismo que nos arrastre al desastre, a la tristeza y depresión totales.

La mayoría del tiempo la sociedad nos lleva al nihilismo, ese en el que nadie me escucha,nadie se da cuenta de que estoy aquí y vivo, por lo tanto no existo ni existí nunca.
Estamos tan acostumbrados al ruido exterior que se es difícil escuchar a los demás y ver en ellos lo que muchas veces quieren ocultar.
Seria triste tener al lado a alguien que ni siquiera noto tu estado de animo o que no le importa ni siente la necesidad de escucharte. Y es triste, en realidad. Porque para muchos eso es el día a día, convivir con personas a las que solo les interesa sus propios problemas.
El individualismo es parte de ellos como lo es también de la sociedad actual.

La persona que es individualista es aquella que no le interesa el otro; que impone su poder, y este le puede ganar al poder mas débil de otros; aquel que no esta interesado en compartir ni aprender con el otro, de las ideas y de la compañía que las amistades pueden otorgar, del conocimiento que uno obtiene escuchando al prójimo, del amor que se puede tener realmente con otra persona.

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